El dióxido de silicio es arena refinada. Se conoce como cuarzo o sílice. Esta fascinante sustancia puede encontrarse a nuestro alrededor y ayuda a conformar nuestro mundo.
El dióxido de silicio es increíblemente fuerte y resistente. Soporta temperaturas extremadamente altas y bajas. Esto lo hace útil para producir cosas como vidrio y cerámica. Al fin y al cabo, el dióxido de silicio es lo que constituye las rocas, la arena y la tierra bajo tus pies.
El dióxido de silicio es capaz de hacer muchas cosas. Es un tipo de material mineral utilizado para fabricar vidrio para ventanas, botellas y otros productos de vidrio. También se usa en la producción de chips de computadora y otros equipos electrónicos. ¿Sabías que incluso está presente en la pasta de dientes para ayudar a que tus dientes estén brillantes y limpios?
El dióxido de silicio hace que nuestros edificios sean más fuertes y seguros. Se mezcla en pinturas para hacerlas más duraderas. Incluso nuestros teléfonos inteligentes y tabletas contienen dióxido de silicio para mantener las pantallas claras y relativamente resistentes a los arañazos.
El dióxido de silicio se encuentra en la naturaleza en forma de cristales asombrosos. Esos cristales son como tesoros enterrados en rocas y cuevas. El dióxido de silicio también está presente en plantas como cereales y pastos, ayudándoles a mantenerse fuertes y saludables.
El dióxido de silicio no solo sirve para fabricar cosas: está en los alimentos que ingerimos y en los productos que usamos. Evita que los alimentos en polvo, como las especias y las mezclas para sopas, se aglomeren. En cosmética, el dióxido de silicio ayuda a absorber el aceite y le da a los productos una sensación sedosa.